Es normal que cuando se baja de posición en Google se entre en pánico. Sin embargo, como experto en marketing digital, desde Jiménez Blas algo que decimos a nuestros clientes es mantener la calma y diagnosticar con precisión antes de cambiar nada en la web.
El primer paso consiste en examinar Google Search Console para identificar si la pérdida se debe a un problema de ranking, CTR, actualizaciones algorítmicas o fallos técnicos (indexación, redirecciones o Core Web Vitals).
Si la bajada coincide con una actualización del algoritmo, se deben revisar las políticas oficiales de spam. Además, conviene reajustar el contenido a la intención de búsqueda actual, ofreciendo información original, útil y basada en la experiencia directa, sin añadir texto solo por ampliar la extensión.
También es clave resolver canibalizaciones fusionando URLs, optimizar el enlazado interno y reforzar la autoridad del sitio mediante menciones y enlaces externos de calidad. La recuperación debe medirse URL por URL, entendiendo que Google puede tardar semanas en evaluar los cambios. En definitiva, las palancas principales son: intención de búsqueda, originalidad, autoridad de entidad, enlazado interno y reputación externa.