Ante una caída de tráfico orgánico, lo fundamental es no realizar cambios masivos sin un diagnóstico previo.
El primer paso consiste en verificar que la pérdida sea real comparando Google Search Console y Google Analytics para descartar fallos de medición. Analizando el histórico de hasta 16 meses se puede fijar la fecha de inicio, detectar patrones (caídas de CTR, menor demanda o pérdida de visibilidad) e identificar las URLs y consultas más afectadas.
Después, se deben descartar errores técnicos (etiquetas noindex, bloqueos de rastreo, fallos de servidor), acciones manuales o la coincidencia con actualizaciones del algoritmo de Google. Asimismo, conviene revisar si el contenido ha quedado desfasado o si ha cambiado la intención de búsqueda.
Por último, se deben priorizar las correcciones según su impacto comercial, enfocando los esfuerzos en las páginas que generan conversiones. En definitiva, desde Jiménez Blas entendemos que la clave es saber exactamente qué se ha perdido y por qué motivo antes de aplicar cualquier solución.